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      10 Formas de tomar mejores desiciones  
      La ciencia puede ayudarte a elegir un camino optimo

 

 
     

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as decisiones son el plan de cada día; siempre estamos tomándolas, desde las pequeñas e intranscendentes hasta las que nos cambian la vida. Sin embargo, a veces optamos por el camino menos acertado y quedamos inconformes o arrepentidos ¿Aporta la ciencia alguna solución?

            Casi todos lo desconocemos los procesos mentales que nos llevan a tomar una decisión, pero recientes hallazgos de psicólogos y neurobiólogos podrían ayudarnos a obtener los mejores resultados.  A continuación les presento 10 de las fascinantes estrategias que se han descubierto.

 

 
   

1

No tengas miedo a las consecuencias

 

Ya sea que se deba elegir entre un auto nuevo y una casa mejor, o incluso con quien casarnos, la mayoría la mayoría de las decisiones implican un pronóstico: imaginamos como nos harán sentir las opciones que tenemos, y casi siempre elegimos la que creemos que nos hará más felices. Sin embargo, este pronóstico afectivo es incorrecto. La gente suele sobreestimar los efectos, buenos o malos, de sus decisiones.

Una causa importante de que pronostiquemos mal es la aversión a perder: la idea de que una perdida nos dolerá mas de lo que nos complacería una ganancia equivalente. Sin embargo, se demostró que si bien ese miedo influye en la toma de decisiones, cuando una persona en efecto sale perdiendo, la experiencia le parece menos dolorosa de lo que se temía.

 

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2

 Confía en tu intuición

 

 

Aunque suele creerse que tomar buenas decisiones exige tiempo a veces una elección intuitiva resulta igualmente buena o mejor.

Es razonable suponer que cuanta mayor información tienes sobre una cuestión más racionales serán tus decisiones al respecto. Paradójicamente a veces cuanta más información tengas mejor resultado obtendrás si confías en tu intuición.

   

3

 Considera tus emociones

 

 

Se diría que los sentimientos de los enemigos de la toma de decisiones pero en realidad son esenciales a ella.

Al parecer el enojo nos vuelve impulsivos, egoístas y afectos a correr riesgos. Como los sentimientos afectan nuestro juicio y nuestra motivación es mejor no tomar decisiones importantes mientras se esta bajo la influencia de alguno.

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4

 Haz de abogado del diablo

 

 

¿Alguna vez has discutido con alguien sobre un tema polémico y te has sentido frustrado porque tu interlocutor recurría solo a pruebas que respaldaban su opinión y hacia caso omiso de cualquier argumento que la rebatiera?

Esta actitud llamada prejuicio de la confirmación omnipresente constituye un problema cuando nos hace creer que estamos tomando una decisión sopesando las alternativas cuando en realidad ya hicimos una elección que queremos justificar.

Decidir bien es algo mas que aferrarse a los datos y cifras que apoyan la opción por la que ya nos hemos decidido.

   

5

 Cuidado con las

comparaciones

A veces basamos nuestras decisiones en datos y cifras irrelevantes. A veces ocurre que cuando vemos artículos con etiqueta de “rebajado” en una tienda: utilizamos el precio original como punto de comparación para juzgar el rebajado, que entonces nos parece una ganga, aunque en términos absolutos no lo sea.

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6

 No lamentes

lo irremediable

            ¿Eres de las personas que en el fondo del armario guardan una prenda que ya no les viene? Ocupa espacio útil, pero se niegan a desecharla por que les costo una fortuna. La razón de esto es que cuanto, más gastamos en  una cosa, mas comprometidos nos sentimos de ella. La inversión no tiene que ser económica.

     

7

 Cambia

tu óptica

            A veces tomamos decisiones irracionalmente influidas por la manera en que se presentan las opciones. Este efecto, llamado del planteamiento, explica que preferimos los bocadillos con “90 por ciento menos grasas” a los que anuncian con “10 porciento de grasas”. Sentimos una marcada atracción por las opciones que parecen entrañar ganancias, y aversión por las que parecen representar perdidas.

 

 
     

8

 Evita la presión

         Social

            Aunque te consideres un individuo resuelto, nadie es inmune a la presión social. ¿Cómo evitar la presión social? En primer lugar, si crees que vas a tomar una decisión solo por complacer a tu jefe, piénsalo mejor. Si perteneces a un grupo, nunca des por sentado que saben mas que tu, y si todos están de acuerdo, representa el papel de abogado del diablo.